ESPAÑOL 42 han cultivado relaciones con sus clientes durante décadas y han generado conocimientos técnicos que van mucho más allá de lo que es posible registrar en planos técnicos o manuales de gestión de la calidad. Su marcha suele marcar el fin de una era en la que las decisiones se tomaban con rapidez, la visión a largo plazo era algo que se daba por descontado y la responsabilidad personal era determinante para el éxito de las empresas. Por tanto la sucesión empresarial está pasando a ser uno de los mayores retos estratégicos para el conjunto del sector de la tecnología médica. En el ámbito de la tecnología médica en particular, la experiencia reviste una importancia extraordinaria. Aunque hoy por hoy los instrumentos quirúrgicos modernos se fabrican con máquinas CNC de alta precisión, tecnologías láser y procesos de fabricación automatizados, su calidad continúa basándose en los conocimientos de diseñadores, fabricantes de herramientas, especialistas en fabricación e ingenieros de calidad con amplia experiencia. Muchos detalles no se deben únicamente a las máquinas, sino a personas que conocen bien los materiales, optimizan continuamente los procesos de producción y detectan incluso las mínimas variaciones. Lo mismo ocurre con los productos de osteosíntesis y los implantes, que tienen que resistir las cargas mecánicas más elevadas, cumpliendo a la vez los requisitos normativos más estrictos. Los materiales, las superficies, los métodos de esterilización, la biocompatibilidad, la evaluación clínica y la gestión de riesgos están entrelazados actualmente como los engranajes de un mecanismo de relojería. El Reglamento europeo sobre los productos sanitarios (MDR) ha ampliado considerablemente los requisitos normativos. La evidencia clínica, la vigilancia posventa, el UDI, EUDAMED, la gestión de riesgos y la extensa documentación técnica consumen recursos, lo que plantea retos considerables, sobre todo para las pymes. A esto se suman la digitalización, la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la sostenibilidad y las crecientes exigencias impuestas a las cadenas de suministro. Como consecuencia, muchas empresas se encuentran inmersas en una doble transformación. Por un lado, tienen que regular la sucesión; por otro, el mercado exige inversiones cuantiosas en nuevas tecnologías y competencias. Mientras que las generaciones anteriores solían asumir ellas mismas las labores de diseño, fabricación de herramientas o jefatura de producción, hoy en día suelen desempeñar estas funciones ingenieros o economistas de empresa con una excelente formación. Ellos y ellas aportan nuevas perspectivas, piensan a escala internacional, utilizan las herramientas digitales con total naturalidad y consideran cada vez más a las empresas como plataformas de innovación interconectadas.
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